Primero sentí que moría. Y creo que una gran parte de mí sí lo hizo. Mas ahora siento que poco a poco comienzo a renacer. La esperanza inicia devolviendo el valor, restituyendo la fuerza. Sin embargo sé que ya no soy quién solía ser. Uno no muere y despierta viviendo la misma vida. Al final todos nacimos para morir. Y algunos morimos más de una vez.
El bosque encantado.
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A mayor tecnología menos calidad de vida, escuché eso en un vídeo de youtube hoy y me ha dejado pensando, creo que tiene razón. La tecnología nos ha permitido cosas maravillosas, nos ha dado el poder de explorar nuevas tierras, divertirnos y entre otras cosas increíbles siglos atrás, alargar la vida sin duda, pero creo que algo se está saliendo de control. Llegar a tener más años no significa mejor vida. La vida se está convirtiendo en la acumulación desmesurada de posesiones tecnológicas. Tecnología que avanza tan rápido que queda obsoleta al poco tiempo, no es casualidad que pasemos a tratar a las personas del mismo modo en el que tratamos a nuestros smartphones; relaciones reemplazables, desechables. Quizas y todo lo que estoy pensando es falso, sin embargo mientras escribo esto escucho Changes de David Bowie, y ya me siento optimista. Que la tecnología no nos quite lo humano.
No me pidas que nade cuando quiero volar. No me pidas que permanezca cuando lo único que quiero es despegar. Brand: @malafachabrand Stylist: @valeriatoscanoo
No temas caer, sólo así aprenderás a volar. Brand: @malafachabrand Stylist: @valeriatoscanoo
Hubo una vez la vida, el tiempo y el espacio. La vida dió carácter, gustos y disgustos. El tiempo fue el límite que se dió para accionar la vida. El espacio, el lugar que delimitó donde vivirla. Hubo una vez la vida que desbordándose​ trascendió el tiempo, y acrecentandose sobrepasó el espacio. Hubo una vez una vida asombrosa que siendo temporal se volvió infinita.
Es a lo desconocido a lo que tememos. Si pudiéramos entender que hay cosas mucho peores que el fracaso, dolor o la muerte, empezaríamos realmente a vivir. 'Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender.' Vivir, o morir en el intento.
Hace poco leí que en el promedio de la vida del hombre pasa veinticinco años de su vida durmiento. Un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo, soñando, creando. Creamos mundos fantásticos que a veces resultan imposibles en el mundo real, pero ¿Qué es real? La realidad es mucho más compleja de lo que imaginamos. Quizás dormir sea despertar, y nuestros sueños, nuestra realidad. Te sueño, te tengo, despierto, te pierdo.
Cada creación del hombre revela su propio corazón. No permitamos que nuestro corazón se torne oscuro y destructor. La tierra es hermosa de naturaleza, a nosotros solo nos corresponde la labor de adornarla.
Ha pasado tanto tiempo y aún se escucha tu voz esparcida infinitamente por el viento en esta tierra que todavía aprende a amar, aún las aguas recitan tus pasos cómo poemas, donde toda la vida se redujo a un sólo acto que cambió la historia por completo, donde descubrimos que caminar junto a ti en las aguas es mejor que permanecer en la seguridad del bote.
Cada ola del mar es única e irrepetible, nunca encontrarás una exactamente igual que otra; mientras los humanos luchamos por igualdad, las olas disfrutan sus diferencias, su autenticidad y originalidad. No somos iguales, somos únicos.
Hasta el mar parece firme y estable si logras capturarlo en el preciso momento. Las imágenes nunca muestran la realidad.
Vida liquida.
Quiero elevarme y no estar atado a tu gravedad, quiero volar y no regresar jamás.
Fuí más que un metal resonante en busqueda constante de la fuente del amor.