Hubo una vez la vida, el tiempo y el espacio. La vida dió carácter, gustos y disgustos. El tiempo fue el límite que se dió para accionar la vida. El espacio, el lugar que delimitó donde vivirla. Hubo una vez la vida que desbordándose​ trascendió el tiempo, y acrecentandose sobrepasó el espacio. Hubo una vez una vida asombrosa que siendo temporal se volvió infinita.
El camino a los sueños es el viaje dónde la realidad real es transformada en realidad fantástica.
AD
Hablamos como si entendieramos perfecto al mundo, como si supiéramos la solución exacta a todos los problemas que en el habitan. Lanzamos voces al viento, nuestro juicio dictamina quienes son los culpables del mal propagado por la tierra, gastamos tanto tiempo en buscar responsables de cada acto que lo único que ganamos es llenar nuestros corazones de rencor, ira y venganza. Desaprobamos, rechazamos y condenamos tanto, que vamos perdiendo nuestro corazón en el camino. Para mí, la vida es como el mar, siempre en movimiento, incierta y versátil. Segundo a segundo el mar​ cambia su velocidad, intensidad, profundidad, y aunque esto no cambia su verdadero propósito, nos muestra lo inestable e injusto que se vuelve el juzgar a las olas de hoy con la medida de las olas de ayer. La vida es tan magnífica que vivímos días únicos e irrepetibles día a día, y puede resultar demasiado corta para los que se han olvidado de amar.
Cada creación del hombre revela su propio corazón. No permitamos que nuestro corazón se torne oscuro y destructor. La tierra es hermosa de naturaleza, a nosotros solo nos corresponde la labor de adornarla.
Ha pasado tanto tiempo y aún se escucha tu voz esparcida infinitamente por el viento en esta tierra que todavía aprende a amar, aún las aguas recitan tus pasos cómo poemas, donde toda la vida se redujo a un sólo acto que cambió la historia por completo, donde descubrimos que caminar junto a ti en las aguas es mejor que permanecer en la seguridad del bote.
Cada ola del mar es única e irrepetible, nunca encontrarás una exactamente igual que otra; mientras los humanos luchamos por igualdad, las olas disfrutan sus diferencias, su autenticidad y originalidad. No somos iguales, somos únicos.
Hasta el mar parece firme y estable si logras capturarlo en el preciso momento. Las imágenes nunca muestran la realidad.
Vida liquida.
Aquí es donde el río se junta con el mar, nunca me había tocado verlo, me pareció poético. Algo dulce tornándose en salado, no se cómo explicarlo en palabras aún, pero poético.
Fuí más que un metal resonante en busqueda constante de la fuente del amor.
El dios de los domingos no es el Dios creador de los cielos y la tierra.
Frente a ti estoy, no cómo quién te reta o desafía, estoy aquí para dejarme fluir por ti. Dispuesto estoy a abandonar mi tranquila vida por las orquestadas olas de tu marea, dispuesto por amor a tí estoy a soportar tsunamis en vez de mi inamovible tierra. Frente a ti estoy, prefiriendo tu entropía a mi sintropía.
Nos preocupamos tanto por encontrar el amor verdadero, que poco a poco vamos olvidando ser nosotros mismos ese amor de verdad, puro y genuino que favorece no sólo a una única persona, sino al mundo entero.
Disappear.
Everything is .