Hablamos como si entendieramos perfecto al mundo, como si supiéramos la solución exacta a todos los problemas que en el habitan. Lanzamos voces al viento, nuestro juicio dictamina quienes son los culpables del mal propagado por la tierra, gastamos tanto tiempo en buscar responsables de cada acto que lo único que ganamos es llenar nuestros corazones de rencor, ira y venganza. Desaprobamos, rechazamos y condenamos tanto, que vamos perdiendo nuestro corazón en el camino. Para mí, la vida es como el mar, siempre en movimiento, incierta y versátil. Segundo a segundo el mar​ cambia su velocidad, intensidad, profundidad, y aunque esto no cambia su verdadero propósito, nos muestra lo inestable e injusto que se vuelve el juzgar a las olas de hoy con la medida de las olas de ayer. La vida es tan magnífica que vivímos días únicos e irrepetibles día a día, y puede resultar demasiado corta para los que se han olvidado de amar.
Cada creación del hombre revela su propio corazón. No permitamos que nuestro corazón se torne oscuro y destructor. La tierra es hermosa de naturaleza, a nosotros solo nos corresponde la labor de adornarla.
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Nos pasamos la vida buscando a esa persona única a la cuál llamaremos hogar, que hasta llegamos a estresarnos por encontrar a esa persona única ideal para envejecer juntos, que no nos damos cuenta que ya estamos envejeciendo, y junto a todas las personas del mundo. Envejecemos juntos, aprendemos juntos, siempre estamos juntos; lo que le ocurre a uno, nos influye a todos. Nunca se está sólo en esta tierra a la cuál llamamos hogar. La pregunta es ¿Estamos amando a esas personas que envejecen junto a nosotros? O ¿Solo envejeceremos para la amada? Así de absurdo es no amar.
Cada ola del mar es única e irrepetible, nunca encontrarás una exactamente igual que otra; mientras los humanos luchamos por igualdad, las olas disfrutan sus diferencias, su autenticidad y originalidad. No somos iguales, somos únicos.
Hasta el mar parece firme y estable si logras capturarlo en el preciso momento. Las imágenes nunca muestran la realidad.
Un solo ser nos falta y todo está vacío.
Quiero elevarme y no estar atado a tu gravedad, quiero volar y no regresar jamás.
Fuí más que un metal resonante en busqueda constante de la fuente del amor.
El dios de los domingos no es el Dios creador de los cielos y la tierra.
Cuánto he padecido por ti, que he preferido pasar mis días soñando que pensando, que mi realidad se esconde y la imaginación aflora.
Nos preocupamos tanto por encontrar el amor verdadero, que poco a poco vamos olvidando ser nosotros mismos ese amor de verdad, puro y genuino que favorece no sólo a una única persona, sino al mundo entero.
Disappear.
Everything is .
En la batalla entre la fantasía y la realidad fue ganando mi fantasía, en la cual me convertí en una nube, de esas que no paran de llover.
Precipitaciones.